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Puño

POSTED ON 18/07/2012 BY arteuparte

Puño es uno de nuestros ilustradores favoritos. Sí, esta declaración suena asquerosa y pelota, pero hay que joderse, esto que decimos es verdad… aquí dejamos la entrevista que le hemos hecho en nuestras páginas de la revista de verano que acabamos de presentar, con unas ilustraciones que amablemente nos ha cedido.

Imaginamos que hay un largo camino desde que haces el primer dibujo hasta que dices: “coño, soy ilustrador” ¿O quizás no? ¿Cómo comenzó todo?

En mi caso fue así, tardé once años en confirmarme profesionalmente. Yo he trabajado en un poco de todo, desde que tengo dieciséis años. De albañil, de profesor, de panadero. De ilustrador también. Y un día me di cuenta de que todo lo pagaba con lo que salía de la punta del lápiz. Ese día era 2005. Entonces pensé que en eso debe de consistir ser profesional, en ganarte los garbanzos dibujando y estar dado de alta en Hacienda como ilustrador, pero la verdad es que me sigo considerando un amateur con ínfulas. Soy dibujante porque es el único oficio cuyos mecanismos conozco levemente y porque me permite eludir dos de mis grandes fobias: la autoridad y el trabajo en equipo.

Puño y Kokékokó. ¿De dónde surgen estos nombres?

Kokekoko es el canto del gallo en japonés. Me gusta mucho la aliteración y el tacto de los fonemas en los nombres que pongo a mis proyectos. Mandarina, Tous Tes Tues, Ultrarradio, A Best Truth, Fotocop… Pero el mundo actual no está hecho para la poesía, lo mejor es escoger un nombre que no tengas que deletrear por teléfono.

Puño también es un mal nombre para internet, la maldita eñe. Hay una ciudad en Perú llamada Puno en la que me han declarado persona non grata por desbancarla de las búsquedas de Google. El origen de mi nombre sólo lo cuento ante unos vermuts.

“Autodidacta” es una palabra bonita. Ser autodidacta te ha permitido crear un estilo muy propio, con influencias escogidas muy personalmente. ¿Correcto?

Tengo facilidad para aprender, siempre he sentido un apetito voraz por la información: creo que no sé aprender de otra manera. Me aburrí en clase durante toda mi vida pero sacaba buenas notas. Dibujaba mucho y leía muchos tebeos. Mi gusto siempre ha sido muy trash y populachero. No ha sido hasta hace pocos años que compañeros instruidos me han descubierto otras formas de ver, otras referencias más cultas.

“Soy un tocapelotas profesional” hemos leído… ¿Cómo definirías tu trabajo, tu estilo? ¿Cómo crees que ve la gente tu trabajo?

Mi trabajo ahora mismo está muy condicionado por las necesidades de mis clientes, las líneas editoriales y otras imposiciones alimenticias. Uno se va haciendo viejo y ya no pelea tanto, aprendí que es mejor rodear el muro que tirarlo abajo y que si eso te deja la tarde libre, es una cosa fantástica. Pero vaya, en general creo que es bastante pop y vigesimosecular.

No sé cómo verá la gente mi trabajo, lamentablemente tengo poco feedback crítico con mi público y con mis compañeros, es algo inherente a mi gremio. Supongo que unos pensarán que soy un tío muy majo y talentoso y otro pensarán que soy un imbécil y un pésimo ilustrador.

Te vamos a rebatir una cosa que dijiste en una charla que diste en MAD. ¿Cómo que un ilustrador no es un artista? ¿No te consideras en parte un artista?

En absoluto, mi trabajo consiste en buscar soluciones creativas determinadas por las necesidades del producto o el mensaje de mi cliente, está completamente supeditado a los mecanismos y normas del mundo comercial. Soy tan artista como el tipo que fotografía las latas de mejillones del catálogo del supermercado de la esquina o el que compone los jingles publicitarios. Eso como trabajador, claro: mi vida personal la llevo muy artísticamente.

¿Cómo ves el panorama de la ilustración a nivel nacional? ¿Hay calidad, talento? Suponemos que la vil crisis, la censura, estarán pasando factura…

En general mi profesión es muy torturada, los ilustradores siempre han sido ninguneados, se han muerto de hambre y de olvido. No conozco a nadie que sepa nombrarme un dibujante español de cada década del siglo XX. Por eso ahora no noto mucha diferencia: nos seguimos quejando lo mismo.

El panorama nacional lo veo mejor que nunca, hay diez veces más ilustradores que hace treinta años. Hay gente muy joven y muy buena, pero como dibujar no da dinero se acaban cansando o se van a trabajar fuera. Aún así hay docenas de blogs y de publicaciones con un material buenísimo. Igual que con la música, el cine y demás, las cosas buenas ahora se hacen para públicos pequeñitos, eso de gustarle a todo el mundo y producir y vender en masa es una quimera de otros tiempos que no son estos.

Cada curro tiene su cosa especial. ¿Alguna ilustración que hayas creado de la que tengas un recuerdo especial, con la que hayas disfrutado especialmente haciéndola?

Mi último libro, ALFabeto, publicado por Kalandraka. Es el trabajo que considero más personal, más propio. He creado un universo con mis propias normas, me he sentido a gusto en él y lo he llenado de guiños y chistes privados que he desvelado en una nota al final del libro.

¿Algún ilustrador que sea un referente o al que admires?

¡Un montón! Últimamente intento copiar a Tatsuro Kiuchi, a Blexbolex o a Lou Romano, sin mucho éxito. Peo más que ilustradores, lo que me gustan son algunas ilustraciones. Incluso a veces me gustan algunas cosas de algunas ilustraciones.

Proyectos futuros de Puño que se puedan contar. Cuéntanos.

Voy a publicar un Barco de Vapor para primeros lectores, de la Serie Blanca, escrito e ilustrado por mí. Saldrá en 2013. Para mí es un hito absoluto: crecí con esa colección.

Muchas gracias!!

¡A vosotros!

http://kokekoko.com

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